16 mar 2025

Etiquetas y Crecimiento Personal

 Vivimos tiempos de muchas etiquetas... quizá demasiadas.

Al parecer, la personalidad -y las personas- pueden ser narcisistas, dependientes, histéricas, tóxicas, obsesivas, bipolares, paranoicas... Pero ¿utilizamos bien -y para bien- estas etiquetas?




Los manuales de psicología están llenos de todos estos vocablos y lógicamente tienen su utilidad. Específicamente a los profesionales de la salud nos sirven para describir formas de percibir, pensar, sentir, actuar y empezar a comprender el mundo interno y externo de la persona que acompañamos.

Así, las etiquetas diagnósticas constituyen un mapa que, por otra parte, no conviene confundir con el territorio. Una persona es mucho más que un puñado de rasgos, por mucho que éstos la representen.

Personalmente, a pesar de ser psicóloga y manejarme en las categorías diagnósticas, me gusta tener presente que éstas no están exentas de peligros, tanto para los profesionales como para los pacientes o clientes.

A grandes rasgos las etiquetas tienen dos efectos (no excluyentes entre sí):

Por una parte, al obtener un diagnóstico la persona se siente comprendida y validada en su singularidad, relajando la tensión asociada a la vivencia que le preocupa. Ciertamente la etiqueta puede resultarle útil para comprender y aceptar su funcionamiento, aprendiendo a regularse mejor ante determinadas circunstancias. Esto puede ser de gran ayuda, especialmente cuando se trata rasgos minoritarios y poco comunes que habitualmente se critican y juzgan negativamente desde la norma social, que suele ser rígida y homogeneizadora.

Por otro lado, es también posible que la persona "se esconda" tras su etiqueta, utilizándola consciente o inconscientemente para justificar, excusar o imponer su forma de actuar o relacionarse. En el peor de los casos, la etiqueta funciona como un perpetuador de comportamiento, dificultando la evolución y la mejora personal.

Es por ello que los diagnósticos mal utilizados limitan el potencial de cambio y favorecen patrones rígidos de expectativa y comportamiento.

A nivel social, etiquetar a otras personas se está convirtiendo en una costumbre que a menudo es reduccionista y sesgada, ya que se trata de juicios basados en una pobre evidencia. A fin de cuentas, no debemos olvidar que cada persona es mucho más que las etiquetas que puedan describir algunas de sus partes.

Más allá de los trastornos mentales y del nivel de gravedad de los mismos, en ningún caso podemos considerar que una personalidad es mejor que otra. La clave está en comprender que la resiliencia y el desarrollo humano se caracterizan ante todo por la flexibilidad.

Cuando hablamos de personalidad, lo saludable no está tanto en mantener un patrón rígido, sino más bien en ser capaz de trascenderlo. O lo que es lo mismo, tener una personalidad lo más flexible posible. Si bien cada individuo posee ciertas tendencias básicas, la salud no florece luchando contra ellas: se basa más bien en un ejercicio de buscar la plenitud a partir de ellas.





Pero ¿cómo articular este movimiento?

En primer lugar, es necesario observar el patrón automático, revisando aquello que damos por hecho y cuestionando su utilidad y coherencia con respecto a nuestros valores, objetivos y sentido interno.

Además, conviene contemplar maneras alternativas de interpretar la realidad y de accionar sobre ella. En ello tiene especial impacto darse cuenta de que, realmente, existen múltiples opciones y, por tanto, capacidad para elegir.

Es también crucial abrirse a nuevas experiencias, dándote el permiso para ser y actuar de manera diferente a la habitual, adoptando nuevas formas de ver y vivir el mundo.

En suma, se trata de hacer un viaje de expansión, sea cual sea tu punto de partida, practicando el autoconocimiento y la autoaceptación en lugar de luchar por eliminar los rasgos indeseados.

Con todo, visualizo que la personalidad saludable es aquella que mantiene el equilibrio entre esencia (tu parte más auténtica) y ego (tus patrones aprendidos). Y esto pasa necesariamente por la flexibilidad.

De modo que, si de fomentar la salud se trata, más que centrarnos en aplicar(nos) etiquetas de moda, abogo por plantear(nos) preguntas como:

  • ¿Cómo te sientes cuando las cosas no salen como esperabas?

  • ¿Cómo manejas las situaciones que se escapan a tu control?

  • ¿Cuánto necesitas cumplir una rutina detalladamente planificada para sentirte segur@?

  • ¿Cómo te es de fácil adaptarte a nuevas ideas o formas de actuar, incluso si son diferentes de las tuyas?

  • ¿Cómo te enfrentas a los cambios y desafíos de la vida?

  • ¿Cuentas con capacidad para cambiar tus comportamientos?


Estas cuestiones son de gran interés para fomentar tu autodesarrollo, así como para obtener observaciones interesantes de los miembros de tu equipo si eres un@ líder consciente. 


3 feb 2025

Desafíos del Liderazgo

 

Aún hoy utilizo esta herramienta…

Y es que “no hay nada más práctico que una buena teoría”, ¿cierto?

Si eres manager o te interesa el desarrollo de las personas, seguro que te has encontrado casos en los que es difícil acertar con la forma de influir y liderar.

Cada persona es única y se encuentra en una etapa diferente de su desarrollo profesional. Por ello, el liderazgo situacional es una herramienta interesante, ya que propone adaptar el estilo de liderazgo según las necesidades y características del equipo.

Según sus fundamentos, el@ líder adapta su nivel de dirección y apoyo dependiendo de la madurez y habilidades de los colaboradores. Así, puede utilizar estilos como el directivo, el persuasivo, el participativo o el delegador.

Como me gusta recordar, no existe el liderazgo correcto, sino el liderazgo adecuado.

En función de la madurez y el nivel de conocimientos de las personas, el liderazgo situacional propone que el manager ajuste su estilo de acuerdo a estos dos factores clave. A continuación, te explico cómo proceder dependiendo de las combinaciones de madurez y conocimiento:

1. Baja madurez / Alto conocimiento (competente pero inseguro)

  • Estilo de liderazgo: Persuasivo o Coaching.
  • Acción del líder: Aunque el empleado tiene el conocimiento necesario, puede carecer de confianza o motivación. El líder debe proporcionar apoyo emocional y motivacional, además de seguir orientando sobre cómo aplicar ese conocimiento. A través de retroalimentación positiva el líder fomenta la autonomía y refuerza la seguridad.

2. Alta madurez / Bajo conocimiento (motivado pero con poca habilidad)

  • Estilo de liderazgo: Participativo.
  • Acción del líder: En este caso, el colaborador@ está motivado, pero necesita desarrollar sus habilidades. El líder debe involucrarlo en el proceso de toma de decisiones y darle responsabilidades graduales. También debe proporcionar orientación, pero de una manera colaborativa, permitiendo que el empleado se sienta parte del proceso.

3. Alta madurez / Alto conocimiento (experimentado y autónomo)

  • Estilo de liderazgo: Delegador.
  • Acción del líder: Este colaborador@ es autónomo, tiene el conocimiento necesario y es capaz de tomar decisiones por sí mismo. El líder debe delegar tareas y responsabilidades con mínima supervisión. Su rol principal en este caso es proporcionar apoyo, brindando recursos o ayudando en cuestiones específicas, pero dejando que el profesional dirija su propio trabajo.

Es vital que el líder evalúe de forma continua el nivel de madurez y conocimiento de los miembros de su equipo y adaptar su estilo de liderazgo, pasando de un enfoque más directivo a uno más delegador según el crecimiento y desarrollo del equipo.

 


Este enfoque del Liderazgo Situacional nos recuerda dos aspectos importantes:

+ El liderazgo debe ser flexible para adaptarse a diferentes momentos y personas.

+ Las dinámicas relacionales tienen un gran impacto en el desarrollo y el desempeño de los equipos.

 

Pero, ¿cómo abordar el caso en el que un colaborador@ no tiene ni la actitud ni la aptitud necesarias para el desempeño de sus funciones?

Ante un colaborador inexperto, el liderazgo situacional propone adoptar un estilo directivo. Esto implica proporcionar instrucciones claras y específicas sobre la ejecución de la tarea, establecer expectativas detalladas y ofrecer apoyo constante. Es importante también ofrecer retroalimentación frecuente para motivar al empleado y ayudarle a mejorar su rendimiento, al tiempo que se facilita que aumente su confianza y habilidades. Así, a medida que el trabajador mejora y gana experiencia, el líder puede ir reduciendo el nivel de dirección y aumentar el apoyo.

Como vemos, en los casos de actitud y aptitud bajas, además de dirigir suele ser útil crear espacios 1a1 en los que buscar implicación, aportar feedback y diseñar el proceso de mejora. Para ello, es vital contar con líderes formados en habilidades orientadas a personas, como la escucha activa, el feedback de calidad, la motivación y la comunicación asertiva.

Si esto no da resultados, suele ser conveniente optar por acciones más formales que involucren a Recursos Humanos, introduciendo así un expertise más profundo sobre la materia.

 

Y tú, ¿Cómo abordas estos casos? ¿Qué estilo de liderazgo es más útil?

+Aquí te cuento más sobre mi enfoque para el desarrollo del liderazgo:

PROGRAMAS INDIVIDUALES

EMPRESAS

 

16 ene 2025

Radiografía del Teletrabajo

 

Habiendo completado ya 2024, podemos comparar los datos de teletrabajo de ese año con respecto a ejercicios anteriores.

Cabría pensar que la tendencia ha sido al alza y que cada vez se están ofreciendo más puestos de trabajo que incluyen modalidades remotas completas o esquemas híbridos. Sin embargo, a la luz de los datos arrojados por varios estudios, entre ellos del portal InfoJobs y del INE, encontramos otras evidencias.

Me llaman especialmente la atención las siguientes cifras: 

  • 232.848 puestos incluyeron teletrabajo: a finales de 2024 en InfoJobs, lo que supone el 14% del total de vacantes registradas. El sector IT sigue encabezando el mayor ratio de trabajo remoto (70%).

  • 3 días a la semana es la media de teletrabajo ofrecido, prácticamente los mismos que el año anterior.

  • +100.000 habitantes tienen las ciudades donde se concentra el mayor porcentaje de teletrabajo. Por territorios, en primer lugar se sitúa la Comunidad de Madrid (26,7%), seguida de Cataluña (21,5%) y Andalucía (13,5%).


En resumen, tras el auge del teletrabajo durante la pandemia, éste aún está en proceso de asentamiento y adaptación en España. Su porcentaje se ha reducido hasta mantenerse en torno a un 14% en los 3 últimos años. Más allá de las causas que motivan este estancamiento, me pregunto si realmente esta tendencia encaja con las demandas e intereses de los profesionales en activo. 




En mis acompañamientos constato día a día cómo, por razones diversas, muchas personas valoran positivamente contar con posibilidades de trabajo y flexibilidad. Sin embargo, encontrar estas opciones en el mercado, como vemos, no es tarea fácil, especialmente en ciertos sectores o en PYMES con plantillas por debajo de los 250 emplead@s.

Mis conclusiones sobre todo ello, son principalmente dos: 

  • Aquellas empresas que quieran contar con el mejor talento y atraerlo, harán bien en incluir el teletrabajo en sus ofertas. Esto supone un cambio interno de mentalidad para muchas organizaciones pero, sin duda, es una apuesta segura. 
  • Aquellos profesionales con preferencia en trabajar con mayor flexibilidad pueden incluir este elemento en la negociación final de las condiciones, así como expresar siempre que sea posible y conveniente este interés. 


A fin de cuentas, lo importante no es si el teletrabajo sube o baja si no si hay una afinidad y complementariedad real entre organizaciones y profesionales, que garantice el bienestar, el desarrollo y el compromiso de ambas partes.

Y tú, ¿trabajarías en remoto? ¿Es necesario un cambio en la cultura del teletrabajo? ¿Es el esquema híbrido la mejor opción?




 Aquí tienes más recursos para dar forma a tu mejora profesional.


 

21 may 2024

Y tú, ¿Cuánto pagas por tu salario?

Hay salarios que salen muy caros, especialmente a nivel de salud mental y satisfacción vital.

Aprovecho la sabiduría de Maslow para analizar los elementos clave en "los precios ocultos" del trabajo.




Algunos trabajos salen muy caros, y no necesariamente son aquellos en los que el salario es bajo, que también. Tampoco se trata únicamente de los que tienen horarios interminables, que también.

Más allá de la retribución y de las horas, multitud de factores hacen que tu trabajo te pueda salir muy caro. 

Me refiero especialmente a esos puestos y entornos que dañan seriamente la salud y que por desgracia no cuentan con una etiqueta de advertencia.

Es muy habitual que en ellos encontremos ciertos elementos característicos como los que siguen:


  • Ambientes tóxicos donde las relaciones y la comunicación no cumplen los mínimos de respeto y consideración ni por supuesto los máximos de desarrollo y crecimiento. El estancamiento y la pérdida de autoestima son las consecuencias más notables al permanecer en estos entornos.

  • Un liderazgo disfuncional en el que puede existir desde el micro management tan típico de jefe@s que basan su liderazgo en el control, hasta líderes sobrepasados por el síndrome del quemado debido a la presión, la falta de recursos y de acompañamiento.

  • Dinámicas y políticas corporativas dañinas basadas en un poder mal entendido y en un resultadismo cortoplacista. Sobre este último aspecto hablaremos en mayor profundidad en próximas entregas, ya que merece un capítulo aparte.

 

El resultado es un gran impacto negativo en la salud global de much@s profesionales, que lidian con vivencias potencialmente nocivas a largo plazo. Entre ellas destacan:

⏩Altos niveles de estrés. Y no precisamente "del bueno", es decir, del que favorece la motivación y el desempeño. Se trata más bien de estrés crónico que a todas luces reduce la productividad y el bienestar laboral.

⏩Síntomas físicos muy variados en naturaleza y gravedad.

⏩Síntomas psicológicos como ansiedad, angustia, trastornos del sueño o depresión. Hay quien podría pensar que el entorno laboral no cuenta con el poder suficiente para generar tales efectos. Sin embargo, si tenemos en cuenta la importancia que much@s profesionales otorgan a su carrera es fácil comprender el impacto tan elevado de lo que acontece en ésta.

Por todo ello, esta es una pregunta que surge habitualmente en mis acompañamientos y que creo apunta a una reflexión necesaria, sobre todo cuando ya empezamos a identificar las primeras señales de desequilibrio o desmotivación.

Como bien apuntaba Maslow, las motivaciones del ser humano son de diversa índole y están jerarquizadas. Evidentemente la necesidad de una retribución es un aspecto básico y necesario. 

Pero si mantenemos un empleo únicamente por este motivo y ninguno más, sin duda el salario nos saldrá caro.

En un mundo saludable el trabajo no cumpliría sólo con un criterio de salario digno, sino que supondría también un intercambio para el desarrollo de ambas partes: profesional y empresa. Por ello, la idea no es solamente evitar lugares tóxicos y estresantes, sino también buscar puestos y entornos que realmente nos permitan crecer y crear significado para nosotros y para los demás. 

Es lo que Maslow denominaba autorrealización, necesidad que no en vano colocó en la cúspide de la pirámide.

 



La carrera profesional se erige entonces como un interesante escenario para explorar y definir las funciones que el trabajo cumple en cada momento para cada persona con respecto a su desarrollo y bienestar.

Siguiendo los 5 niveles propuestos por Maslow, ello puede tener que ver con:

  1. Necesidades básicas ligadas a la supervivencia fisiológica como la alimentación, higiene, sustento y cobijo.
  2. Seguridad: protección física, estabilidad laboral, obtención de recursos suficientes en materia de educación y salud.
  3. Necesidades sociales: afiliación, pertenencia, socialización.
  4. Estima: reconocimiento, respeto, confianza, feedback, autoestima.
  5. Autorrealización: creatividad, desarrollo del potencial, superación y trascendencia.

 

Estos niveles no son excluyentes y habitualmente coexisten en una realidad dinámica. También es frecuente que las necesidades varíen en las distintas etapas vitales. Con todo, si sientes que el trabajo te sale caro, seguramente existan elementos poco alineados con tu necesidad y motivación principal en este momento.


Si es tu momento de hacer balance y "revisar precios" en tu carrera profesional, contacta conmigo! 

Tienes información sobre programas de carrera aquí : )

 


EL SÍNDROME DEL DOMINGO

 

El síndrome del domingo es uno de los peligros más frecuentes de la vida laboral.

No son pocas las amenazas que l@s profesionales enfrentan en su andadura profesional. Si bien algunos resultan especialmente llamativos y nocivos como el Burnout o el Mobbing, otros pueden parecer mas irrelevantes y pasar por ello desapercibidos. 

Este es el caso del síndrome del domingo, que muchas veces se confunde con una simple pereza hacia el lunes o sentir "penita" porque se acaba el fin de semana. Sin embargo, se trata en realidad de una señal que conviene tener muy en cuenta.






La experiencia se corresponde con una sensación de rechazo o evitación que se incrementa a medida que la hora de volver al trabajo se acerca. No en vano, el sistema cuerpo-mente reacciona a la inminencia del evento con síntomas que pueden ser muy intensos y molestos, como la tristeza y la apatía. 

Sin embargo, el síntoma más característico es sin duda la angustia. Por ello, identifico el síndrome del domingo como una forma de ansiedad anticipada.

Esta ansiedad se manifiesta también en forma de síntomas físicos como palpitaciones, malestar estomacal, cefalea, tensión muscular, entre otros.

Si estos síntomas se dan de forma aislada pueden ser reacciones a situaciones puntuales de estrés. No obstante, cuando se repiten y cronifican están configurando una llamada de atención sobre desajustes y quiebres importantes en tu vida profesional.


Causas más frecuentes 

Son muchos los aspectos que pueden motivar el síndrome del domingo, pero desde mi experiencia profesional he constatado que los siguientes están entre los más frecuentes:

  • Estrés laboral
  • Toxicidad en el ambiente de trabajo, ya sea en las relaciones con tu manager y/o colegas de trabajo o clientes.
  • Mobbing: las situaciones de acoso sutiles o veladas que no se identifican como mobbing pueden generar rechazo difuso hacia el trabajo y ansiedad anticipatoria, así como dificultad para desconectar y disfrutar en las horas de ocio.
  • Desmotivación en el puesto o desalineación con las políticas y valores de la empresa.

  • Despido Silencioso: tienes más información sobre ello 👉 en este post.
    • Burnout: ambos síndromes pueden solaparse y responder a un estrés de larga duración, como puede verse en el siguiente resumen:


    ¿Qué hacer ante el Síndrome del Domingo?


    Como primer paso es importante tomar conciencia de cuáles son los aspectos y situaciones concretos que causan el rechazo y el malestar. Indagar en las propias sensaciones con una actitud comprensiva y carente de juicio y exigencia es crucial para determinar las causas del síndrome y encontrar los cursos de acción más adecuados. A veces puede ser necesario tomar distancia y alejarse durante un tiempo del ambiente estresante para relajar el sistema nervioso y comenzar a clarificar los elementos prioritarios a tratar.
     
    En todo ello, la ayuda y acompañamiento de un@ profesional especializado resulta de gran valor.



    12 ene 2024

    El perfil Camaleón

    La especialización sigue siendo uno de los mandatos que rigen la elección y el desarrollo de la carrera profesional.

    Ser un súper-especialista asegura éxito y bienestar en el trabajo, o eso nos habían contado...


    Sin embargo, muchas personas no están hechas para especializarse. Su mayor virtud es, en cambio, su capacidad de adaptación y aprendizaje.


    Es el perfil que en mis acompañamientos denomino "camaleón" o transversal porque...

    • Tiene intereses diversos.

    • Le caracteriza su flexibilidad y versatilidad.

    • Es capaz de adaptar "sus colores" según el entorno, armonizando el trabajo en equipo.

    • Aporta una visión global y de conjunto, viendo el bosque y no sólo los árboles.

    • Está abierto al cambio y a la novedad, la rutina le desmotiva.

    • Tiene habilidad para coordinar proyectos multidisciplinares y hacer de puente entre profesionales con distintas perspectivas.


    No obstante, este perfil no siempre es reconocido y bien valorado por el mercado.


    Es común que se dude de su valía y compromiso profesional y se les atribuyan etiquetas negativas como "trayectorias inestables" o "profesionales dispersos".

    Es por ello que estas personas encuentran multitud de obstáculos en su desarrollo profesional y pueden tener dificultades a la hora de tomar decisiones de carrera. Típicamente pueden pensar:

    -Me interesan tantas cosas... ¿cómo voy a especializarme sólo en una?

    -Cada cierto tiempo necesito cambiar y aprender algo nuevo... ¿es que no me comprometo?





    Ser un Camaleón no es tan fácil...


    Ciertamente, no son "como los demás". Su carácter polivalente y adaptable les hace aptos para muy diversas tareas y entornos, y esta misma circunstancia puede confundirles y alejarles de sus verdaderos intereses y motivaciones.

    Además, si se comparan con "los especialistas" pueden sentirse inadecuados, dispersos, poco expertos e impacientes.

    Sin embargo, su contribución es crucial y de gran valor. Y cada vez lo será más, ya que los "camaleones" son grandes impulsores e implementadores del cambio. Y si algo sabemos, es que estamos en un escenario volátil de grandes transformaciones.

    Para estos perfiles es vital hacer un ejercicio de autoconocimiento e identificar sus potenciales y motivaciones esenciales.  Es común que acepten proyectos profesionales que pueden ser motivadores por la novedad y el reto que suponen. Sin embargo, pasado un tiempo, sin una mirada más profunda y estratégica de su perfil y su valía, a menudo terminan agotados o confundidos sin entender qué están haciendo con su carrera profesional.


    Comprender qué es lo que les aporta sentido y cuál es su contribución natural es clave para construir una carrera alineada y satisfactoria. Esto también resulta de gran ayuda a la hora de transmitir su valía al mercado, que muchas veces no reconoce adecuadamente su valor.



    Y tú, ¿te reconoces en este perfil?

    ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser un transversal?






    3 nov 2023

    El Origen del Trauma

     

    Últimamente he observado que se está compartiendo muchísima información en torno al trauma. Cada vez vamos teniendo más presente su importancia e implicaciones.

     

    Trauma es un término que estamos normalizando, a veces con acierto y otras con cierta confusión.  Aunque utilizamos de forma común expresiones como "se va a traumatizar", ¿realmente entendemos lo que esto significa?


    Con el ánimo de aportar luz, he considerado útil compartir 4 características que suelen darse en las experiencias traumáticas.

    Es importante entender que el trauma no se define sólo por el evento externo objetivo que tiene lugar: una pérdida, un accidente, una agresión, etc. que evidentemente va a suponer un desafío o una dificultad por si mismo. 

    Se define también y sobre todo por la vivencia subjetiva que tiene la persona de ese evento. Esto explica porqué ante una mismo hecho algunas personas desarrollan un trauma y otras no. 

     



    4 Condiciones para el Trauma

    1. Evento Dramático

    Lo ocurrido se percibe como “demasiado” intenso o difícil y que supera los recursos o habilidades de la persona. Es algo "muy grande" que siente que no puede gestionar.

     

    2. Evento inesperado

    A veces se trata de una circunstancia totalmente inesperada, tanto a nivel consciente como inconsciente. Sin embargo, en otras ocasiones, son eventos que aunque racionalmente se podían concebir, a un nivel profundo o corporal no estaban aceptados como posibilidad real.

     

    3. Vivido en soledad

    Este condicionante hace referencia al hecho de no encontrar apoyo ni comprensión en el entorno a la hora de hacer frente a la experiencia adversa. Por ello es tan importante cómo tratamos a las personas que están pasando por dificultades y qué les decimos. Frases como "no es para tanto", "ya sabías que podía pasar" o "a mucha gente le pasa lo mismo" bloquean totalmente la sensación de apoyo y comprensión.

     

    4. Sin una solución satisfactoria y duradera

    Las acciones de afrontamiento que se ponen en marcha no dan buen resultado o no crean seguridad a largo plazo. En este caso, las soluciones que la persona intenta resultan ineficaces o insuficientes para recuperar o reconstruir su sensación de confianza y seguridad. Esto puede quedar enmascarado por una aparente fortaleza que funciona a modo de protección. El sistema nervioso trata de preservar la supervivencia básica aunque esto suponga relegar al inconsciente aspectos relativos al trauma.

     


    Estas 4 condiciones pueden darse en cualquier etapa de la vida, pero es especialmente probable y frecuente que se den durante la infancia, ya que es un momento en el que somos más vulnerables y contamos con menos recursos para hacer frente a las experiencias difíciles de la vida.

     

    De ahí la repercusión de traumas tempranos en la posterior vida adulta de una persona, incluso cuando a nivel consciente no guarda recuerdos específicos de tales experiencias.

     

    Realmente en el afrontamiento y procesamiento del trauma hay muchos aspectos que pueden quedar reprimidos o interrumpidos, perviviendo en el inconsciente y en la memoria corporal.

     Aunque habitualmente estos elementos están escindidos o separados de la conciencia, pueden dispararse o aparecer repentinamente ante ciertas circunstancias que el sistema nervioso percibe como amenazantes. El trauma previo puede así reactivarse, dando lugar a reacciones emocionales y somáticas intensas que a menudo la persona no sabe explicar o relacionar con el trauma anterior ni con su experiencia actual.

     

    En un abordaje terapéutico con el vínculo y espacio adecuados, es posible trabajar el trauma.

    Explorando más en detalle las ramificaciones de ese trauma y las situaciones específicas que lo reactivan en el presente, podemos obtener un mapa de las rutas neuronales que están actuando. De esta forma, es posible resignificar la vivencia a nivel somático.


    El objetivo es generar nuevas rutas neuronales que favorezcan estados más serenos del sistema nervioso. Todo ello contribuye a aminorar el estado de alerta y a afianzar un estado interno seguro que permita navegar las diferentes experiencias de la vida.

     

    Si te apetece profundizar esta información, te animo a que visites este vídeo:

    👉VER VÍDEO: ORIGEN DEL TRAUMA